Días de radio
 

Rodolfo Walsh: la ficcionalización de lo real

Héctor Becerra: -No pude dejar de sentir una gran emoción al leer ciertas biografías de Rodolfo Walsh, un trabajo de Lidia Ferreyra muy interesante, otro de David Viñas. Diego Viamonte y Eduardo Calabrese tuvieron la amabilidad de acercarme este material, y digo que me emocionó mucho porque me pareció vislumbrar que en otros terrenos del conocimiento sé está llevando a cabo un movimiento interdisciplinario parecido al que intentamos nosotros.

Leía que Rodolfo Walsh emerge del campo de la literatura. Parecía predestinado a ser un escritor importante, él estaba muy interesado en toda la literatura borgeana. Es decir, tenía un rumbo que se va torciendo a partir de ciertos hechos cotidianos que él no deja de percibir, hechos que tienen que ver con una realidad, y ahí es donde notaba un pasaje, no sólo inter, sino transdisciplinario, un pasaje de la literatura al periodismo. Pareciera ser que en el momento en que Rodolfo Walsh empieza a escribir periodismo, quedan elementos residuales de su literatura y ahí se abre un campo realmente interesante, porque a los humanos la percepción, el conocimiento, etc. nos resulta sumamente difíciles y por eso me parece necesario destacar que este periodista, este hombre, tan comprometido con la realidad y que ha tenido esta desgracia de desaparecer en un momento de la vida que era tan productivo, se haya dado cuenta de que los humanos percibimos la realidad de una manera mucho más sencilla cuando nos la novelizan.

En ese punto podríamos decir que Walsh va inventando este género que en rigor, no podría ser nominado como una novelización de la ficción, se trata más bien de la novelización de la realidad., que es paradójicamente cuando los humanos mejor podemos conectarnos con la realidad. Este pequeño reconocimiento es una manera de brindar nuestro homenaje a Rodolfo Walsh.

Eduardo García Dupont: -Cuando pensaba este programa, evocaba una frase popular ante los hechos fuertemente reales -en este caso homologando realidad y real- que es: "La realidad supera a la ficción".

Al mismo tiempo recordaba dos conceptos de la enseñanza de Lacan donde encuentro puntos de contacto con la literatura de Rodolfo Walsh. Uno de ellos es con relación al fantasma: "La realidad es el fantasma". Diría -brevemente- que este concepto supera el de realidad psíquica freudiana; es decir, que no miramos el mundo solamente desde la ventanilla o el prisma de nuestro mundo psíquico, sino  que provocamos que se realice nuestro fantasma, provocamos que se realice aquello que está determinado, novelado, nuestra novela familiar, nuestros mitos; entonces, me parece que, para abrir el debate, esta idea es muy interesante como operador conceptual.

El otro operador conceptual es: "La verdad tiene estructura de ficción, o sólo puede ser medio dicha". Relativizando la cuestión de la verdad y considerando que hay un punto imposible mas allá  de cualquier verdad. Con esto quiero decir lo siguiente: Pareciera que Rodolfo Walsh es uno de los precursores de este género literario en la Argentina, el de la realidad ficcional.

Pareciera que con lo real no podemos arreglarnos, sino es con una pantalla. Ficcionalizamos lo real porque es demasiado horroroso. No obstante, a pesar de que Rodolfo Wash inventa este género literario y puede novelar lo real, la Carta a la Junta Militar es un discurso que se emparenta mucho con lo real,  que tiene la consecuencia de vaticinar una suerte de destino trágico.

Mi lectura es que por un lado uno podría detectar una suerte de identificación de su hija con él, y también de él con el Che Guevara. En un momento dice que le da mucha pena la soledad en que murió el Che, y escribe esta carta, e incluso dice que su máquina de escribir era como su arma, no acuerda mucho con la lucha armada y dice que su arma es la palabra, dice esta suerte de verdad -diría verdades que tocan lo real- las cuales denuncian el horror de la dictadura militar. Al día siguiente lo matan, lo asesinan. Pareciera que está  esperando que su decir tuviera esta consecuencia; quizás, por primera vez, su literatura no fue tan ficcional, sino que tocó lo real...

Héctor Becerra: -Van a estar con nosotros Roberto Ferro, que es escritor, y docente e investigador en la Facultad de Filosofía y Letras en la UBA, y Esteban Moore también escritor y columnista en el programa Tiempo con vos de Alicia Caniza y hoy nos ha acercado su último trabajo que es una traducción de una selección de poemas de Lawrence Ferlinghetti que lleva por título: Viajes por América desierta y otros poemas.

Eduardo García Dupont: -Quisiera abrir el debate preguntando sobre esta introducción que hemos hecho, qué reflexiones suscita.

Roberto Ferro: -En principio quisiera referir que durante bastante tiempo hice una investigación sobre la obra de Rodolfo Walsh, desde la perspectiva de la crítica, y digamos que hubo un punto de partida. Uno puede decir que Operación Masacre no es un texto sino un corpus, dado que Rodolfo Walsh lo escribe en diciembre de 1957, lo publica en 1958, lo reescribe en el '64, en el '69, y en el '72; entonces, uno puede ver ahí una cuestión  entre escritura y lectura.

Luego me gustaría remitirme al título de la carta de Rodolfo Walsh: Carta abierta de un escritor a la Junta Militar.

Por lo tanto, cuando se piensa en las cuestiones de género, si el género es literario, o si el género es periodístico, habría que avanzar en torno a esa idea y plantear que en realidad Rodolfo Walsh siempre fue escritor, y como la escritura no está escindida de la lectura, allí  podemos advertir cruces que muchas veces son indiscernibles.

Si pienso que con Rodolfo Walsh emerge un nuevo género,  esto es posible en la medida que hay allí una estructura narrativa. En Operación Masacre hay una estructura narrativa que inevitablemente está  contaminada por la literatura policial, también hay una voluntad política y en el cruce entre el discurso político y el discurso literario aparece la práctica periodística. Yo no quisiera reducirme ni acotarme; pero, Rodolfo Walsh era alguien que pertenecía al espacio de la literatura, al espacio del periodismo, y en tanto que escritor era alguien que escribía sobre lectura, con todo esto surgen estas cuestiones de plantear la posibilidad de relacionar verdad y mundo, con la escritura; en torno a eso lo que hacía Walsh era investigar, luego, uno podría pensar de qué modo trabajaba para reconstruir los hechos y cómo los escribía.

Esteban Moore: -Siguiendo lo que decías, para mí, Walsh sigue siendo esa prosa eficiente, es decir, ante todo es un escritor, es un hombre que a través de su vida fue construyendo un estilo literario.

Con respecto al otro tema, el de ficciónrealidad, hay algunas cuestiones que también podríamos inferir y tienen puntos de comunicación, por ejemplo  lo que los norteamericanos llaman: el nonfiction, o el faction, palabra derivada de hecho real y ficción, que tiene dos escritores que lo representan muy bien: Truman Capote y Norman Mailer, el primero con A sangre fría, novela que reconstruye asesinatos brutales, y Mailer con El canto del verdugo, que reconstruye  la vida de Jack Abbott, un condenado a muerte.

Si nos ubicamos en el siglo XVII, diríamos que hubo otros exponentes que también lograron este entrecruzamiento entre ficción y realidad, por ejemplo Macaulay, o De Quincey con su El carruaje del correo  (The English Mail Coach) 

Existe un libro que tuvo mucha influencia en la literatura inglesa, es un libro del siglo XV que se le atribuye a un parisino de la época  llamado León de Bertram,  titulado Los viajes de Sergon Mondelli, cuyo traductor al inglés permanece aun en el anonimato, es en realidad una guía de viajes a la Tierra Santa, pero escrito por un francés que no se mueve de París y escribe un libro, digamos una guía turística de Jerusalén del siglo XV a partir de lo que escucha en las tabernas, de lo que le narran los viajeros y marineros; es un libro que intenta describir a partir de ficciones, lo real:  Jerusalén, la ciudad santa, y lo logra, constituye a partir de la ficción lo real, lo que denominaríamos "verdadero".

Me parece que hay algunas diferencias entre Walsh, Capote y Mailer. En Walsh, creo que siempre frente al periodista se imponía el escritor. Su estilo es agregar elementos de la ficción a esos hechos terribles, como en el caso de Rosendo García. Tanto en el caso de De Quincey, Capote, Mailer y de Walsh; que son personas que practicaron este género, siempre el caso es terrible. Daría la impresión de que el escritor llega a un punto, como en el caso de Walsh, donde dice: ¿Qué puedo hacer? Voy a escribir una gran novela acerca de lo que está sucediendo. El decide hacerlo de otra manera porque -me parece- consideraba que hacer ficción de lo que estaba viviendo era condenarlo a alejarlo de la realidad.

Eduardo García Dupont: -Roberto, hablando acerca de los puntos de contacto entre el escritor y el periodista, decías que no es el mismo caso el de Roberto Arlt, el de Osvaldo Soriano y el de Rodolfo Walsh. ¿Cómo pensas esa  diferencia?

Roberto Ferro: -Si uno se pone a pensar el entrecruzamiento entre lo que reconocemos como periodismo y lo que reconocemos como literatura, casi podríamos decir que está emparentado con el canon de la literatura argentina: Sarmiento.

Pero si vamos a los tres nombres que mencionaste tenemos que plantear que son tres momentos distintos de lo que pensamos como serie literaria. Roberto Arlt es un escritor profesional, tenemos que pensarlo en el momento en que emerge, su escritura es tanto literaria como periodística.  En el momento de la aparición de su primera novela El juguete rabioso -que poco tiene que ver con el realismo como modalidad de representación- comienza su tarea como periodista con las Aguafuertes Porteñas, que eran modos de representar cuadros de vida, cuadros urbanos. El efecto que tuvieron estas Aguafuertes fue bárbaro, por ejemplo el diario El Mundo no podía anunciar el día en que salía porque era el que más se vendía. Las relaciones allí pasan por una escritura agresiva de Roberto Arlt, que hay que pensarlo como un momento de colisión; diría es imposible separar el imaginario de Arlt de su biblioteca, que es una biblioteca de pobre, una biblioteca reconstruida, hecha de  traducciones muy particulares de la época. Hay que traer otros nombres, por ejemplo Roberto Mariani, o Discépolo, donde aparece el modo en que el discurso construye la realidad y la recorta.

Con Rodolfo Walsh tenemos un escritor que recorre todos los escalones que arma la industria cultural de finales de los '40, principio de los '50, recordemos que la industria del libro a finales de los '40 en la Argentina era la más importante de habla hispana, en esa época había frecuentes concursos, y Walsh es sucesivamente corrector, traductor, antólogo, compilador, publica cuentos policiales; pero, evidentemente, él tiene un proyecto que es alcanzar el lugar de escritor consagrado, de acuerdo a lo que significaba: "Ser consagrado" en la década del '50.

Hector Becerra: Nos acaba de llamar Marcelo, que es un seguidor del programa, haciéndonos llegar una opinión muy interesante. Él dice que el periodismo en la Argentina, en ese intento de realizar un enfoque objetivo de la realidad termina transgrediendo la verdad de los acontecimientos, y dice que Walsh con la incorporación de la visión subjetiva de los acontecimientos adopta una convicción mas honesta acerca de la verdad.

Por otra parte, quiero decirte -Roberto Ferro- que coincido con esta apreciación que haces de articular la literatura y el periodismo como forma de escritura. Recuerdo una entrevista que le hacen a David Viñas donde menciona que en una obra de Payró se hacía alusión a la idea que para el escritor, para el literato, era como una especie de reducción intelectual tener que escribir en términos periodísticos. ¿Vos estas de acuerdo con esto?

Rodolfo Ferro: -No, no estoy de acuerdo con que esa consigna de Payró pueda ser aplicada en cualquier momento. Rodolfo Walsh publica Operación Masacre en diciembre del '58 como libro, pero forma parte de una campaña periodística, porque ya había publicado los primeros avances de su investigación en un periódico de poca circulación llamado La Evolución Nacional, luego publica Operación Masacre como serie de nueve artículos. ¿Cómo es leído en el '58? ¿Cómo denuncia periodística? ¿Qué se propone? Lo dice en el prólogo, sostiene que denunciando los hechos la justicia los va a juzgar.

En 1964, siete años mas tarde, Operación Masacre se llama: Y el proceso que continua, es decir, Walsh lo reescribe, pero ya a siete años este texto no puede ser leído como un texto periodístico. Ese texto está empezando a ser leído por el cruce que tiene con la literatura, porque, específicamente, en los años '60 es el momento en que la literatura ocupa otro espacio. Cuando lo reescribe en el '69, los que lo leen son los que no sabían leer en el '57. Recuerden ustedes que la militancia política estaba muy marcada por generaciones de jóvenes; en el '69 el texto es leído como un ensayo histórico, es leído de alguna manera desde un discurso sociocultural y en el '72 desde la militancia política. Esto plantea que la cuestión de los géneros y el cruce de los géneros depende también del campo de legibilidad.

Eduardo García Dupont: -Esteban, existe una idea, acerca de  que los poetas están mucho más cerca de la verdad, ¿estas de acuerdo con eso?

Esteban Moore: -Quizás los poetas están mas cerca de la verdad, es decir el lenguaje y quizás  habría que entender también el trabajo político, no como un proceso dialéctico, sino como una confrontación entre  dos campos, el del consciente y el del inconsciente; situando a la tarea del escritor, es decir la escritura, la corrección, en el campo del consciente.

Eduardo García Dupont: -En la serie que mencionábamos, nos quedaba pendiente Soriano.

Roberto Ferro: -Si, mientras en Roberto Arlt y Rodolfo Walsh se puede rastrear en su producción los discursos literarios como un antecedente de su trabajo periodístico, en Soriano se produce una relación inversa; él es alguien que también viene de los márgenes; es sorprendente. Los márgenes de Arlt son la inmigración; los márgenes de Walsh de alguna manera son los que se hace a sí mismo, como autodidacta; y Soriano viene desde el interior, comienza a trabajar en los medios, ocupa un lugar destacado como columnista en el diario La Opinión y en el '73 publica una novela que de alguna manera marca un hito.

Ahí estamos estableciendo otro tipo de relación, otro tipo de confabulación, me parece que esta cuestión de la relación entre escritura periodística y escritura literaria exige además revisar permanentemente los universos y los imaginarios en los que se coloca la cuestión.

Para dar un ejemplo: la literatura policial en la Argentina en la década del '40 era literatura de kiosco, pero a partir del Séptimo Círculo, una colección que dirigen Borges y Bioy Casares. Se advierte que en la literatura policial, el planteo de enigma está funcionando como una metanarracion de la búsqueda de la verdad.

Si en determinado momento leer a Chandler era una distracción, leerlo en este momento es otra cuestión. Quiero plantear esto porque creo que el modo en que se van a dividir los géneros tiene una gran movilidad.

Si ustedes me permiten una paradoja, en este país nuestro, donde ha habido tantos genocidios, tantos asesinatos,  por que Operación Masacre ocupa el lugar que ocupa? ¿Por qué es una denuncia solamente? ¿Por qué‚ denuncia un hecho atroz? No se trata sólo de eso, permanece por la dimensión de su escritura; y esa dimensión no le viene dado del género urgente, le viene dado del cruce de una escritura que puede ser leída desde lugares distintos, sea periodística, sea literaria. Creo que ahí esta  la cuestión. Hay muchos textos que han afrontado atrocidades, pero por qué permanece Operación Masacre?

Eduardo García Dupont: -Me parece que una idea que podemos proponer, no sé si va ser bien recibida, es que al libro Nunca Mas puede agregársele un capítulo llamado Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar.

Héctor Becerra: -Me pareció interesante lo que decía Roberto Ferro, creo que nos da la pauta de que Walsh no ubica la literatura y el periodismo en lugares antagónicos, sino que puede hacer un pasaje transdisciplinario; y cuando pasa de la literatura al periodismo, conserva un elemento residual literario,  creo que allí podríamos ubicar el talento de Walsh, y eso es lo que puede hacer que narre de una manera distinta a la estructura narrativa de Nunca Más.

Eduardo García Dupont: -Cuando leía todo este material pensaba en la cuestión del destino trágico, recordaba esta frase de Goethe "lo que has heredado tendrás que hacerlo tuyo". Me preguntaba si Rodolfo Walsh aceptó ese destino trágico, o si se opuso a él. Pensaba también en la inevitabilidad del destino y en la libertad.

Héctor Becerra: -Quedó dando vueltas esta idea de la necesidad de un texto como Nunca Mas, obviamente es un texto construido en un intento de dar cuenta de una realidad; pero, a veces se hace difícil su lectura.

Roberto Ferro: -Yo quisiera volver a referirme a Operación Masacre que es un texto que permanece y se interrelaciona con múltiples discursos. Este libro puede ser leído desde el espacio literario, y puede ser pensado desde el lado histórico.

Pero hay una cuestión que quería señalar, que es el Walsh lector, que en la época en que se purgó la Biblioteca Nacional, en la época en que los genocidas eran gobierno y tenían colaboracionistas -porque los militares llevaron a cabo todo el genocidio pero ciertos abogados, médicos y periodistas no eran disidentes- en esa época ir a la Biblioteca Nacional y buscar un libro de Rodolfo Walsh era imposible. ¿Qué se encontraba? Se encontraba unas fichas de cartulina que decían: Rodolfo Walsh, traductor. ¿Qué tradujo Rodolfo Walsh? 

Uno dice: ¿Por qué estos imbéciles dejaron estas fichas? Justamente por eso, porque eran imbéciles, porque no advertían que Walsh además de escritor era lector y si uno sigue el recorrido advierte por ejemplo, que  el planteo de trabajo es encontrar el delito en la construcción de la realidad, porque en definitiva en el género policial hay un orden y hay una institución, pero si la delincuencia proviene del Estado...

Entonces, creo que hay que valorar mucho a Walsh lector, el Walsh que escribe lo que lee en el sentido de interpretar, teniendo en cuenta que es imposible hablar en términos de verdad y que discurso y mundo est n en permanente divorcio y que a la vez se tocan. ¿El Walsh que lee desde dónde lee? Desde el lugar de las víctimas.

Eduardo García Dupont: -Cuando a Borges le dicen: usted es un gran escritor, él siempre contesta: apenas soy un buen lector.

Roberto Ferro: -Si, si, en Fervor de Buenos Aires pone un epígrafe que dice eso.

Esteban Moore: -Yo coincido con vos, pero no obstante esto, a Walsh se lo recuerda por el escritor que es, pienso que todo lo demás es quizás aleatorio, su vida, lo que vos decís del destino; no creo que él se hubiera planteado ese destino de morir así porque era una persona muy inteligente, creo que él se hubiera planteado otro tipo de destino, porque la escritura de Walsh es hacia el futuro y va a seguir hacia allí¡, ha ido creciendo en los últimos treinta años de una manera extraordinaria, ha ido creciendo como escritor y tiene lectores en toda América Latina, España, México, gracias a ese estilo tan particular.

Roberto Ferro: -El destino forma parte de la tragedia griega y uno podría definir al destino como la actividad del lector retrospectivo, el destino siempre es posible trazarlo a posteriori; entonces, me parece que el destino es una figura política.

Eduardo García Dupont: -De todas maneras, creo que se puede ser muy inteligente y, sin embargo, tener que cumplir inexorablemente con un destino trágico.

Esteban Moore: -Tus palabras tuvieron un cierto dejo fatalista.

Roberto Ferro: -Claro, porque hubo un Walsh.

Esteban Moore: -Yo creo que él no tenía eso.

Eduardo García Dupont: -No conscientemente.

Roberto Ferro: -Digamos, que Walsh tuvo participación en un proceso político de una dimensión descomunal, pensemos en lo que reconocemos como imaginario de los años '60, imaginemos un proyecto que excede al sujeto y que tiene que ver con movimientos sociales, las elecciones que hace Walsh en ese momento tienen mas que ver con su ideología que con él como sujeto, tienen mas que ver  con su política, con su militancia, creo que en el caso de Walsh no hubo destino trágico, hubo tragedia histórica.

Héctor Becerra: -Yo me acordaba, ya que Esteban Moore resalta esta forma de recordar a Walsh siempre como escritor, una idea de Cortázar acerca de que un cuento no se resuelve desde una estructura yoica sino que el cuento de alguna manera es dejarse escribir, dejarse ser escrito y hay un texto muy lindo, autobiográfico, donde Walsh dice: "He sido traído y llevado por los tiempos, podría haber sido cualquier cosa aún hoy, hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo como tantas veces". Me parece que ahí, él reconoce que puede ser escrito, que forma parte de la escritura.

Eduardo García Dupont: -Cuando me refería a esta cuestión de lo trágico, me sonaba muchisimo el final de su carta, porque dice: "Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo, de dar testimonio en momentos difíciles". Me parece que es un sujeto que está advertido de las consecuencias de sus actos, pero aún así elige este acto, en este sentido me parece que es un sujeto responsable y en este punto digno del final trágico que tuvo, quizás son los que perduran, los que no mueren.

Héctor Becerra: -Hemos ido concluyendo, lamentablemente. Esperamos tenerlos nuevamente por acá, fue un gusto. Siempre está la posibilidad de seguir aprendiendo de nuestros invitados.

 

 

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