El A-B-C de Freud y Lacan
 

FREUD Y EL AMOR

Por Eduardo García Dupont*

“En esencia es una curación a través del amor ...”

 “... es la transferencia la que proporciona la prueba más fuerte,

 la única invencible de la relación entre Neurosis y Amor”.(1)

Sigmund Freud

Carta a Carl G. Jung del 6-12-1906

          Como observamos en el epígrafe, a Freud no se le escapó la importancia del amor, en la teoría y en la clínica.

         Dedicó varios artículos al tema. Sin embargo parece haberse degradado su magnitud en los desarrollos post-freudianos, ya sea por reducirlo al narcisismo, ya sea por considerarlo un afecto sin demasiadas consecuencias, ya sea por acatar técnicamente que había que “abstenerse” del mismo en una suerte de tabú al contacto obsesivizante, ya sea por plantearlo como un ideal a alcanzar en la mentada relación de objeto “ maduramente genital”.

         Nos parece de crucial importancia retornar al tema dándole un estatuto medular y elevarlo, quizás, a otro de los Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis, no reductible, aunque sí articulable, con el de Transferencia.

         Su clara ubicación junto al Deseo, el Goce y la Angustia, tendrá consecuencias en la Dirección de la Cura.

I) El Amor y el Narcisismo

         Parece que de la lectura de “Introducción del Narcisismo”(2), se desprendiera que no hay otras posibilidades para amar que las narcisistas y/o fálicas.

Recordemos:

Se ama conforme al tipo:

a)      Narcisista

-         Lo que uno es (Yo actual)

-         Lo que uno fue (Yo ideal)

-         Lo que uno quisiera ser (Ideal del Yo)

-         La parte del sí mismo propio (Ecuación pene-niño)

b)      Anaclítico

-         Madre Nutricia

-         Padre Protector

         Con relación a esta segunda opción nos preguntamos si no es también de raigambre narcisista, ya que también parte del sujeto.

         Ya se trate de la hipervaloración del yo, o del objeto sexual, estamos en ambos casos frente a basculaciones imaginarias, privilegiando en esta segunda alternativa, la anaclítica, el ocupar un lugar como causa del deseo del Otro.

II) El Amor al Padre

         Al referirse al concepto de Identificación Primaria, en el Capítulo 7 de “Psicología de las masas y Análisis del Yo”(3), dirá Freud que es la primera forma de enlace afectivo, es oral, canibalística, su modelo es la incorporación, es anterior a toda elección de objeto, es al Padre.

         Aquí no se refiere a las identificaciones provenientes del Edipo en el sentido de : “lo que fue carga de objeto regresa a la identificación”(4), lo que nos permitiría pensar en identificaciones secundarias.

         Consideramos que está teorizando como juega la estructura que antecede el advenimiento del sujeto. Es decir, está trascendiendo la sincronía del Edipo, para poder pensarlo en términos diacrónicos, en la línea del mito fundante en Freud: “Tótem y Tabú(5)”.

         Este amor al Padre será el fundamento de la inscripción de la Ley por culpa retroactiva desde el asesinato del Padre Real, Jefe de la Horda Primitiva.

         Se tratará del Padre Muerto, el Padre Simbólico que a Lacan le permitirá en una suerte de método de reducción simbólica conjugar Ley Edípica: Falo – Castración y Lenguaje, en su Metáfora Paterna (6) como la inscripción del Nombre del Padre en la Estructura.

III) El Amor y el Deseo

         Nos enseña Freud desde sus comienzos que en las Neurosis nos encontramos frente a un conflicto entre el Narcisismo y el Deseo. Y si relacionamos al Amor con el Narcisismo, podemos escribir este conflicto entre Amor y Deseo.

         En sus primeros trabajos: Pulsiones del Yo vs. Pulsiones Sexuales. Luego: Libido Narcisista vs. Libido Sexual. En “El Yo y el Ello”(7): Yo vs. Ello.

         En el artículo: “Degradación general de la vida erótica”(8) a este conflicto lo plantea como un clivaje entre la corriente tierna y la corriente sensual: si se ama no se desea y viceversa. Dejando la “degradación” del lado del hombre y el “secreto”para la mujer.

         Cuando piensa este conflicto Freud asocia amor con Narcisismo y con él, al Yo, siendo la irrupción del deseo, y/o la pulsión, lo que provoca angustia como señal ante la posibilidad de ruptura del sostenimiento especular(9). Por otra parte en reiteradas ocasiones observamos que en Freud no se establece una clara distinción entre pulsión y deseo. Menciona indistintamente “mociones pulsionales” y “mociones desiderativas”.

IV) El Amor y el Goce

         En “Pulsiones y sus destinos”(10) luego de dar cuenta de la deriva pulsional para los pares sadismo – masoquismo; y voyerismo- exhibicionismo, intenta el mismo procedimiento para el par amar – ser amado.

         Llega a la conclusión que el amor, en términos narcisísticos es de otra estofa que el concepto de pulsión. Se trata de dos registros diferentes de la teoría que en “Más Allá del Principio de Placer”(11), planteará como antinómicos, siendo la satisfacción pulsional un “placer” que para el Yo no puede ser sentido como tal.

         En este sentido, Lacan propone denominar Goce a la “satisfacción pulsional”. Y si situamos al Amor del lado del Yo, del Narcisismo y del Principio de Placer como homeostático, este goce pulsional será de índole traumático, “peligro proveniente del interior”, para el sujeto, como del orden del más allá del Principio de Placer.

V) El Amor como enamoramiento.

         En el capítulo 8 de “Psicología de las Masas y Análisis del Yo”(12) sostendrá Freud que la persona amada ocupa el mismo lugar que el líder de la masa y el hipnotizador: el lugar del Ideal del Yo del sujeto, estando este en posición de Yo ideal respecto del objeto.

         De ahí la eficacia simbólico – imaginaria encubriendo al objeto “a”, diríamos con Lacan. Al decir de Freud se trata de un eclipse entre el objeto y el Ideal del Yo.

         Podemos pensar que este es un lugar posible para el analista desde la transferencia del analizante.

VI) El Amor de Transferencia

         En el artículo referido al tema (13) enunciará Freud la Regla de Abstinencia. Esta consiste fundamentalmente en no acceder a la demanda de amor del analizante.

         Interpretamos que el lugar del analista consistirá fundamentalmente en no identificarse con el Ideal, produciendo la máxima diferencia entre el objeto y el Ideal, causando de esta manera el trabajo del analizante.

         La trampa no consistirá, como se banalizó, en no acceder a cualquier demanda, sino, de manera mucho más sutil, se tratará de no acceder a la demanda de amor del neurótico, esto es, a su demanda de demanda, truco con el que rebaja el deseo del Otro.

         Queda aquí abierto el interrogante acerca del manejo del amor de transferencia, para producir la operación de separación y el fin del análisis.

VII) El Amor y la Cura

         Si bien en Freud predomina, como vimos, una teoría del Amor ligada al Narcisismo, y/ al Falo, o a la Neurosis, siendo antinómico del Deseo y del Goce, sin embargo, rescatamos en su obra párrafos que sugieren otra idea del Amor.

         Por ejemplo: cuando enuncia que la tarea del analista, abstinencia mediante, es la de devolverle al sujeto su capacidad de amar coartada por fijaciones infantiles, una vez finalizada la cura.

         Ya que el sospechaba la necesidad de la “liquidación de la transferencia” (14) al cabo del tratamiento, nos preguntamos qué relación tendrá el fin de análisis con la posibilidad de amar.

         Para finalizar, citemos un párrafo clave que indica sintéticamente, lo que para Freud obstaculiza en el orden del Amor, y una solución posible dibujada en el horizonte: “ ... ha de afirmarse que para poder ser verdaderamente libre, y con ello verdaderamente feliz en la vida erótica, es preciso haber vencido el respeto a la mujer y el horror a la idea del incesto con la madre o la hermana”.(15)

         En consonancia sostendrá lacan en el final de su “Seminario Libro 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”(16): “ El deseo del analista no es un deseo puro. Es el deseo de obtener la diferencia absoluta, la que interviene cuando el sujeto, confrontado al significante primordial, accede por primera vez  a la posición de sujeción a él. Sólo allí puede surgir la significación de un amor sin límites, por estar fuera de los límites de la Ley, único lugar donde puede vivir”.

         Queda flotando en el espacio una pregunta ética: ¿cuál será el estatuto del amor en el fin del análisis?, y ¿qué relación tendrá con el deseo del analista?.

Bibliografía

1)      Freud, S.  “Carta a Carl G. Jung del 6-12-1906”.

2)      Freud, S. “Introducción al Narcisismo”. O.C. T. II. Biblioteca Nueva. Madrid. 1973.

3)      Freud, S.  “Psicología de las masas y análisis del Yo”.Capítulo 7: La identificación.  O.C. T. III. Biblioteca Nueva. Madrid. 1977.

4)      Freud, S.  “El Yo y el Ello”. O.C. T. III. Biblioteca  Nueva. Madrid. 1977.

5)      Freud, S. “Tótem y Tabú”. O.C. T. III. Biblioteca  Nueva. Madrid. 1977.

6)      Lacan, J. “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la

           Psicosis”. Por el lado de  Schreber. Escritos II. Ed. Siglo XXI. 1980.

7)      Freud, S.  “El Yo y el Ello”. O.C. T. III. Biblioteca  Nueva. Madrid. 1977.

8)      Freud S. “La degradación general de la vida erótica”. Obras completas. Biblioteca nueva. Madrid 1973.

9)      Freud, S. “Inhibición, síntoma y angustia”.  Obras completas. Biblioteca nueva. Madrid 1973.

10)  Freud, S. “Pulsiones y destinos de pulsión”. Obras completas. Biblioteca nueva. Madrid 1973.

11)  Freud, S. “Más allá del Principio de Placer”. Obras completas. Biblioteca nueva. Madrid 1973.

12)  Freud, S. “Psicología de las masas y Análisis del Yo” Capítulo 8: Enamoramiento e Hipnosis. Obras completas. Biblioteca nueva. Madrid 1973.

13)  Freud, S. “Observaciones sobre el amor de transferencia”. Obras completas. Biblioteca nueva. Madrid 1973.

14)  Freud, S. “Nuevas lecciones Introductorias al Psicoanálisis”. La transferencia. Obras completas. Biblioteca nueva. Madrid 1973.

15)  Freud S. “La degradación general de la vida erótica”.Obra citada.

16)  Lacan, J. El Seminario Libro 11: “Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis. Paidos.

*Trabajo publicado en El Periódico del Simposio del Campo Freudiano N°5. En homenaje al 50° aniversario de la muerte de Sigmund Freud. Septiembre de 1989.

 

 

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